Fan fictions by Sol Magali

Solo necesito un papel y mi bolígrafo para dejar volar mi imaginación...
~ Monday, February 21 ~
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Capítulo quince

Valentina y Pía, finalmente, escaparon. Lo primero que hicieron fue ir a sus hogares a buscar dinero para pasarla bien. Pero, olvidaron un detalle: ellas se escaparon, si las descubren se meterán en problemas. Así que tuvieron que idear algo y lo primero que se les pasó por la mente fue: ”es nuestro día libre”, aunque no fuera fin de semana. Mentirían diciendo: ”hicimos un buen acto del día por eso tenemos la tarde libre”. Sólo esperan que esa estrategia les funcione.

Pía: Oye, Valen… ¿y si se nos sale de las manos?
Valentina: Pues… entonces, ¡castigo! -rió-. No pasará nada, ya verás. Hay que confiar.
Pía: Lo que pasa es que yo nunca en mi vida tuve suerte, en nada… No sé como Adela, Greta y Nina hacen para hacer de las suyas y muchas veces caer bien paradas.
Valentina: Sí, caen muy bien paradas y como gatos… en cuatro patas -rieron-.
Pía: ¡Uy, no! -rió-. Oye, Valentina, ¡qué mente sucia eres!
Valentina: ¿Mente sucia? Nah, soy realista.
Pía: Bueno ya, ¿vamos para tu casa?
Valentina: Sí, toca hacerlo. Vamos.

Al llegar a la casa de Valentina, su hermana la recibió.
Hermana de Valentina: ¡Hola Valentina! -miró por detrás de ella-. Estás con… tu… amiga -suspiró-.
Valentina: Sí, hola -pasó-.
Hermana de Valentina: ¿Ni siquiera me vas a saludar?
Valentina: Ya te dije ”hola”. Entra Pía.
Pía: Permiso… -mencionó tímida-.
Hermana de Valentina: Valentina, ¿tú no deberías estar en la casa esa?
Valentina: ¡No me lo vas a creer! -dijo con sarcásmo-. ¡Tengo el día libre!
Hermana de Valentina: ¿Todas las niñas?
Valentina: No, solo yo y Pía. Las demas, pues, se portan mal y entonces…
Hermana de Valentina: Ah… entonces vienes a pasar la tarde con mi mamá y yo.
Valentina: Perdón por quitarte la ilusión pero… solo vengo a buscar dinero para ir a algún lugar y despejarme.
Hermana de Valentina: ¿Dinero? ¿Vienes solo para pedir dinero?
Valentina: No te estoy pidiendo que me des dinero, yo tengo lo mío acá. Así que, lo tomaré y me iré, ¿bueno?
Hermana de Valentina: ¿No vas a esperar a que venga mi mamá para saludarla?
Valentina: No…
Hermana de Valentina: Valentina.
Valentina: ¡Ay, Dios! ¡Qué! -exclamó-.
Hermana de Valentina: ¿Qué pasó con tu amigo… novio, o lo que sea… Axel?
Pía miró a Valentina sorprendida.
Valentina: Eh… -miró a Pía-. ¿Axel? ¿Cuál Axel?
Hermana de Valentina: Ay, hermanita no te hagas. Soy tu hermana mayor y me puedes decir.
Valentina: Él solo me acompañó hasta acá la otra vez el día del parque… listo.
Hermana de Valentina: Y… ¿nada más?
Valentina: Ay, ya déjame en paz y terminala con inventarte cuentos. Voy a buscar lo mío.
Hermana de Valentina: Oye…
Pía: ¿Sí?
Hermana de Valentina: ¿Tú que sabes de Axel? Eres la amiga, debes saber.
Pía: Eh yo solo…
Valentina: Oye, ya párala de preguntar cosas sobre mí. Vamos Pía.
Pía: Hasta luego… -se fueron-.

Afuera…
Pía: ¿Por qué dijo que Axel es tu novio?
Valentina: Ay Pía, ¿tú también? Mi hermana está loca, no la escuches.
Pía: Bueno ya… ¿qué hacemos ahora?
Valentina: Pues… no sé. ¿Al parque?
Pía: Pues, si toca, toca. ¿No? -rió con Valentina-.
Valentina: Ok, dale -tomó a Pía de la mano-. Vamos…
Pía: Sí… -miró su mano con la de Valentina y sonrió-, vamos.

Continuará…


~ Wednesday, January 19 ~
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Capítulo catorce

Valentina: Entonces… -pausó-. sí estás celosa de ella -afirmó con un tono de pregunta-.
Pía: Lo que pasa es que… pues, de pronto tú siempre estás pendiente de ella y yo no existo para ti… -miró hacia el suelo y volvió su mirada en Valentina-.
Valentina: No, no, no… no es así Pía… No, estás exagerando.
Pía: Pues, quizá… pero es lo que siento.
Valentina: Pía… sé sincera conmigo por un momento… ¿Podrías lograrlo?
Pía: ¿Qué me vas a preguntar? -sonrió con la parte derecha de su boca-.
Valentina: ¿Qué es lo que te pasa a ti conmigo?
Pía: ¿A mí? ¿Cómo así… en qué sentido?
Valentina: Ya, Pía. No importa… ¿A caso Maca no nos llamaba?
Pía: ¿De verdad te lo creíste?
Valentina: Soy algo fácil de engañar -rió-.
Pía: Pues… sí -mordió su labio inferior-.
Valentina: Vamos de todos modos…
Pía: Valen, espera.
Valentina: Sí, dime.
Pía: Estamos solas y pues no hay nadie y entonces…
Valentina: Eh… Pía -interrumpió-. En serio, no…
Pía: ¿Qué te pasa? Ni siquiera sabes lo que te iba a decir.
Valentina: Pues… -se puedó pensativa-. Ya. Termina lo que ibas a decir.
Pía: ¿Y si nos escapamos?
Valentina: ¿Qué? ¡No! ¿Estás loca, Pía? ¿Qué fue esa? ¿Desde cuándo tú haces esas cosas?
Pía: Pues, yo no sé… Mira, Valen: hace tiempo llevo aquí y ya estoy harta y pues ahora que estamos a metros de la puerta podemos irnos… Aunque sea un rato y luego regresamos.
Valentina: Pía, ¿tú estás conciente del lío en el que nos meteremos si Maca se llega a enterar? ¡No! No quiero estar siete años más aquí encerrada como seguramente les debe tocar a las demás… De ninguna manera.
Pía: Valen, tú y yo nunca hacemos ni hicimos nada… por una vez que lo hagamos no nos sucederá nada. Además vamos a volver, ¿o no?
Valentina: Ay Pía… -empezó por convenserse-.
Pía: ¡Vamos, Valen! Es solo una travesura y por un tiempo nada más. Solo un ratico.
Valentina: ¿Tú estás segura de esto y conciente de lo que puede llegar a pasar, no?
Pía: Estoy segurísima y súper conciente… Pero ya no me importa, será la primera vez y la última. Lo prometo -sonrió-.
Valentina: Pues, bien… ¿Nos vamos ya? ¿Así no más? Ni siquiera tenemos dinero.
Pía: Tranqui, podemos pasar por mi casa y tomar algo.
Valentina: Oye, pero… ¿segura que quieres pasar por tu casa?
Pía: Pues me toca hacerlo… además dudo que mi mamá esté… siempre anda con… -cambió de idea-, en otras cosas…
Valentina: Bueno, okay. Solo espero que no nos castiguen.
Pía: Bueno, vámosno ya o saldrá Teo o Maca o quizá las chicas y no podremos irnos más.
Valentina: Okay, vámos… -se dirigieron rápido hasta la puerta de salida-. ¡Espera!
Pía: ¿Qué? ¿Qué pasa? -habló bajo-.
Valentina: Necesito mi guitarra…
Pía: ¿Qué, Valen? ¿La guitarra? No nos iremos para siempre.
Valentina: Pía, tú sabes que no puedo estar más de una hora sin tocar… la necesito. Déjame ir por ella.
Pía: Pues vé pero hazlo rápido, por favor.
Valentina: No me tardo -corrió hasta la casa-.

Al entrar…
Maca: ¡Valentina!
Valentina se detuvo y volteó.
Valentina: ¿Qué… qué… sucede?
Maca: ¿A dónde vas tan de prisa?
Valentina: Voy por… por mi guitarra a tocar… a tocar afuera.
Maca: ¿Y por qué no adentro?
Valentina: Pues porque Pía y yo haremos algo como un fogón afuera y el día está tan lindo que… prefiero tocar afuera… ¿Está mal estar entre la naturaleza y con el arte?
Maca: No, claro que no… Puedes hacerlo.
Valentina: Bien -subió rápido las escaleras-.
Maca: Valentina…
Valentina: ¿Qué? -suspiró-.
Maca: ¿Dónde está Pía?
Valentina: Está afuera esperándome.
Maca: Bueno, voy a buscarla… Tengo que decirle que la mamá quiere que la visite el fin de semana…
Valentina: ¡No, no, Maca!
Maca: ¿Qué sucede, Valentina?
Valentina: No te gastes… yo voy por la guitarra y luego le digo, ¿bueno?
Maca: No sé por qué pero presiento que algo no está bien.
Valentina: No, Maca. ¿Cómo crees? Está todo bien… Okay, déjame ir por la guitarra y le digo a Pía lo de su mamá.
Maca: Bueno, gracias Valentina -se retiró-.

Valentina luego de un suspiró y un gran relajamiento subió hasta el cuarto y tomó su guitarra… Salió huyendo hasta afuera y con Pía escaparon… aunque no lo llamaría ”escape”, es más bien un ‘‘ir a pasear y regresar”.

Pía: ¿Ya tienes la guitarra?
Valentina: No… pues… tengo a Agrieta en mi estuche.
Pía: Aish, Valentina… Jajaja.
Valentina: Bien… ¿vamos?
Pía: Sí… vamos.

Continuará…


~ Friday, January 14 ~
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Capítulo trece

La tristeza de Pía estaba por acabar con ella, literalmente. Valentina estaba muy enojada. Llegó al cuarto en donde se encontraba Pía con gran velocidad e inmediatamente empezó a alistar sus cosas para cambiarse de cuarto con Greta y Adela dormiría con Pía.

Pía: Valen…
Valentina: ¿Qué quieres? -contestó enfurecida-.
Pía: Valen yo no quería molestarte con…
Valentina: ¡Pero lo has hecho! ¡Lo has hecho, Pía! Primero tú, después Greta, ahora Nina… ¿quién sigue, ah?
Pía: Tú conmigo no tienes que avergonzarte de nada porque…
Valentina: ¡Obvio, obvio! ¡No tengo que estar avergonzada de nada porque no tengo motivos para estarlo!
Pía: ¿Me dejas hablar?
Valentina: Ya, a ver… ¿Qué ibas a decir luego del ”por qué…”? -miró hacia un costado-.
Pía: Pues, porque… Porque, pues, de pronto, quizá… me pasa lo mismo que a ti -miró seria a Valentina con una mirada de espera-.
Valentina: Yo… yo no entiendo lo que quieres decir -fingió no entender-. ¿Qué es lo que tú crees que a mí me pasa? -la miró de reojo-.
Pía: Pues que a ti te gusta una chica… tanto como… ta-tan-to -tartamudéo-. Tanto como a mí -empezó a tirarse el flequillo-.
Valentina: Eh… no. Yo no entiendo. A mí no me gusta nadie, ¿okay? ¿Hablas de Ana o qué?
Pía: Sí… hablo de ella. Y no te juzgo por eso, Valen.
Valentina: No, ¡es que no! -echó una corta risa-. No me juzgarás por nada porque a mí no me gusta ella. Somos amigas, nada más.
Pía: Pues… si tú lo dices… Mira Valen, a una persona puede llegarle a gustar hasta la mejor de sus amigas, y realmente no le veo lo malo -empezó a palmar su pierna-.
Valentina: Ya… dime, ¿quién te gusta?
Pía: Lo que pasa es que yo…
Valentina: Fresca, veo que no puedes decirmelo -hizo una pausa-. Pía, ¡tú me vienes a echar en cara que me gusta Ana y no me dices quién te gusta a ti! -levantó la voz-.
Pía: Tú lo dijiste: ”echar en cara”. Te lo echo en cara porque es cierto, Valentina.
Valentina: Pía, ¡basta! Ya me tienes harta… me voy.
Pía: No, no, no… Valen, ¡espera! -la tomó del brazo y la apolló en la pared-.
Valentina: Pía, suéltame -se quedó quieta-. Suéltame… Pía -empezó a hacer fuerza para salir-.
Pía: Valen… -se acercó-. Yo…
Valentina: ¿Tú… qué? -dijo bajo y observando la boca de Pía-.
Pía: …no te molestaré más con eso, lo prometo -la soltó y salió rápidamente de la habitación-.

Valentina quedó congelada con todo lo que Pía le dijo. Ella sabía, en el fondo, que todas esas palabras eran totalmente ciertas. Y algo que le dio curiosidad fue cuando Pía le confesó que también le gustaba una chica, y tras sus últimas palabras, supo que era una muy buen amiga. Luego, Valentina se asomó hacia las ventanas de la habitación, todavía sin terminar de recoger sus cosas, y vio a Pía triste y solitaria en el jardín. Se contuvo para no ir tras de ella pero no lo logró. Además estaba llena de dudas, estaba muy intrigada por lo que le confesó. Honestamente, Valentina se mentía así misma, es decir, hacía de cuenta que no suponía que la chica de la cual Pía gusta es ella misma y que es alguna otra chica de la casa o de afuera. Pero, de todas maneras, no debía hablar antes de tiempo, entonces fue y tras un tipo de reconciliación, que no lo era del todo, le preguntó quién era la chica.

Pía: Valen, yo… es difícil para mí.
Valentina: Mira, Pía… puede ser difícil para ti… pero ya, ¡suéltalo de una vez!
Pía: No me presiones, Valen…
Valentina: ¿Es Adela?
Pía: Ay, no te hagas Valentina… sabes bien que ella no es. Además a ti te gusta Ana y nunca soltaste nada… no me presiones ahora.
Valentina: Haré de cuenta que no escuché eso, ¿bueno?
Pía: ¿Sabes qué? Déjalo ahí. Ya… no te molestaré más con Ana.
Valentina: ¿Sabes lo que me molesta? ¡Es que ni siquiera entiendo por qué razón me sales con el tema de Ana! Si gusto o no de ella no cambiará nada en tu vida.
Pía: Eso crees tú -susurró-.
Valentina: ¿Qué?
Pía: No, no. Nada.
Valentina: Sabes, cuanto más me hablas de ella, cuanto más me dices que yo gusto de Ana, más pienso que tú estás celosa de ella.
Pía: Oye, Valen… nos llama, Maca -intentó huir-.
Valentina: ¡Tú te quedas aquí! -la detuvo-. Respóndeme… ¿estás celosa de Ana o qué?
Pía: Pues, yo te pregunto a ti: si estoy celosa de Ana, ¿qué?

Continuará…


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~ Friday, January 7 ~
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Capítulo doce

Valentina: Pía… Pía…
Pía:
Valentina: ¡Pía! ¡Pía, despierta! -empezó a sacudirla-.
Pía: ¿Qué, qué? -despertó-.
Valentina: ¡Hola! ¿Ya?
Pía: ¿Ya qué? ¿Qué pasa? -se sentó-.
Valentina: Estabas hablando sola -rió-.
Pía: ¿Qué dije? -se preocupó-.
Valentina: Sólo alcanzé a oir que me estabas por decirte quién te gustaba…
Pía:
Valentina: Pía… ¿tanto es el misterio? Dímelo y ya… ¿o qué?
Pía: No es tan fácil cómo crees -sonrió falsamente-.
Valentina: ¿Cuál es el problema de que te guste alguien?
Pía: Valentina, ¿alguna vez te pasó que te gustaba alguien y a esa persona nunca se lo pudiste decir por alguna razón u otra? -la miró fijo-.

Valentina se calló, se quedó completamente en silencio y congelada tras la pregunta de Pía. Ella solo sonrió forzadamente y se dirigió a su cama y se acostó…

Valentina: Ya es tarde…
Pía: ¿Dije algo malo?
Valentina: No, Pía. Estoy cansada…
Pía: Valentina…
Valentina ¿Qué?…
Pía: Yo sé que te gusta Ana.
Valentina:
Pía: Perdón… -se avergonzó-.
Valentina: ¡Pía! ¿De nuevo? ¡Ya párala! ¡Deja de decir tus pensamientos en voz alta!
Pía: Bueno… de todas formas yo lo sé…
Valentina: Dios santo… -habló a la par de Pía-.
Pía: …y por esa misma razón por la cual tú no puedes decirselo yo tampoco puedo decirtelo…
Valentina: ¿Qué? ¿A mí?
Pía: ¡Quiero decir, decirselo!
Valentina: Lo único que quiero es que dejes de decir esa estupidez… ¡No me pasa nada con Ana! ¿Bueno?
Pía: Valentina…
Valentina: No, Pía. Basta.
Pía: Ojalá algún día te des cuenta… pues para que me des un empujoncito para blanquear todo… -se arropó y volteó al lado contrario de Valentina-.

Valentina se quedó muda con lo que Pía le dijo. No entendía del todo pero suponía algo… no obstante, Valentina odia las suposiciones de terceros… así que no le hizo caso a lo que insinuaba y durmió.

Día seguido, las chicas se levantaron y, luego de desayunar, Maca les hizo hablar sobre todo lo que hicieron aquél día en el parque.

Adela: Mmm… déjame pensar. Creo que hicimos de todo menos lo más importante… tener sexo.
Nina: Es que eso es lo único que la mantiene viva.
Maca: Niñas, basta. Las cité aquí para que me cuenten sobre lo qué hicieron y cómo estuvo la relación entre ustedes…
Adela: Todavía no me pasé al otro barco, Maca…
Greta: Bueno, nosotras… estuvimos muy unidas, y eso Maca. Jugamos todo el tiempo.
Marisa: ¡Y yo estuve todo el día con Nina! ¿No es asi? ¿Ah? -se exaltó-.
Maca: Eso es una buena noticia, me agrada… Valentina, ¿tú qué hiciste?
Pía: Pues ella estuvo con Ana… todo el tiempo -miró mal a Valentina-.
Valentina: Eh… -ignoró a Pía-. Sí, estuve con ella, pero poco.
Maca: ¿Y eso por qué?
Valentina: Sus padres no dejaron que estuviese conmigo.
Nina: Pobrecita… perdió a la novia…
Valentina: ¡Ya cállate tarada! ¡Me tienen harta todos! ¡Todos!
Pía: Valen… ya… -tomó a Valentina del brazo intentando calmarla-.
Valentina: ¡Sobretodo tú! -se libró-. ¡Andas diciendome esa idiotez todo el tiempo! ¿Te has puesto a pensar si me afecta o no? ¡Estoy harta de ti, Pía! ¡Me tienes hasta aquí! -salió corriendo hasta su cuarto-.

Tras la respuesta de Nina, Valentina se sintió realmente mal y se enfureció. Trató mal a Pía, por sobretodo. Al llegar al cuarto, lo único que hizo fue, agarrar sus cosas y pedirle a Maca cambiarse de cuarto…

Valentina: Maca, por favor. Déjame.
Maca: Marisa quiere seguir con Nina. Y Pía no quiere estar con Greta, y Greta tampoco con ella…
Valentina: Pues, yo dormiré con Greta. Creo que es mejor que con Pía…
Maca: ¿Qué es lo que anda pasando entre tú y ella, Valentina?
Valentina: Qué le pasa a ella mejor dicho… y qué le pasa conmigo. Pregúntale tú.
Maca: ¿Qué es lo que tanto te molesta?
Valentina: Las estupideces que dice… me tiene harta. No la soporto, ¿puedes entender eso? ¡Cámbiame de cuarto y listo! Prefiero dormir con los perros antes de que con ella… es insoportable, peor que Marisa…

Desafortunadamente, Pía estaba oyendo todo. Sacó su oreja de la puerta del despacho de Maca y se fue a su cama…. a romper en llanto.

Continuará…


~ Saturday, January 1 ~
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Capítulo once

Valentina: Espera, ya sé quién te gusta -sonrió-.
Pía: ¿Qué? ¿Quién? -se puso nerviosa-.
Valentina: Pues, Emiliano. ¿Quién más?
Pía: ¿Quéee? ¡No! -exclamó-. Nada que ver, no.
Valentina: Oye, ya. Fresca, es obvio que te gusta, y es obvio que él gusta de ti.
Pía: Oye, Valentina. En serio, él no me gusta.
Valentina: ¿Y entonces quién te gusta?
Pía: Pues…
Teo: ¡Niñas!
Pía y Valentina: ¡Aaaay! -gritaron espantadas-.
Valentina: ¡Teo! ¡Qué susto!
Pía: Sí Teito, sé más silenciosa.
Teo: ¿Yo debo ser más silenciosa? ¡Ustedes deberían serlo e irse a dormir!
Valentina: No podemos dormir, no tenemos sueño.
Teo: Pues más vale que se les venga el sueño. Sus murmullos se escuchan hasta la cocina. Por favor, duerman, ¿sí?
Valentina: Okay, okay. Ya. Nos dormiremos.
Teo: Eso espero. Buenas noches.

Valentina: Qué loca está…
Pía: Uy, sí. Dímelo a mí -rió-.
Valentina: ¿Me vas a decir quién te gusta?
Pía: No, ya. Es que…
Valentina: ¿Es que…?
Pía: Ya te vas a dar cuenta. Me da algo de vergüenza.
Valentina: Oye, pero… si te gusta un chico, ¿por qué la vergüenza? Te gusta alguien, ¿qué tiene de malo?
Pía: Es que… ése es el punto del problema…
Valentina: Ay, Pía… no te entiendo nada.
Pía: Es complicado, ya te vas a enterar. Ya me vino el sueño, vamonos a dormir.
Valentina: Okay. Pero si necesitas ayuda con el man me avisas, ¿bueno?
Pía: Sí… te aviso -apagó la lámpara-.

Pía no sabía cómo decirselo, confesarle que… estaba empezando a gustarle ella. Pía quiere que Valentina se de cuenta sin necesidad de que ella se lo diga, le daría mucha vergüenza.
Valentina se quedó pensando en eso, pero no le dio mucha importancia, ella estaba convencida de que el tal ”chico” del cual Pía gusta, es Emiliano. Ella piensa que Pía no se lo dijo no por verguënza o miedo. De todas formas, Valentina no le dio mucha importancia al tema, solo tomó su reproductor de música y se puso a escuchar mientras intentaba dormirse. Ya que ella no lo lograba. Pía dijo que tampoco, pero fue una gran mentira… ella tampoco puede.

Pía: Valen… -dijo después de levantarse de la cama-.
Valentina: ¿Qué pasa, Pía? Estaba casi por dormirme -dijo con voz ronca-.
Pía: Quiero decirte quién me gusta.
Valentina: Pues, dime… igual es obvio que es Emiliano -se levantó-.
Pía: No… -se sentó al lado de Valentina-. Me gustas tú.

Continuará…


~ Thursday, December 23 ~
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Capítulo diez

Valentina: Maca, nosotras… estabamos…
Maca: ¿¡Qué hacen despiertas a estas horas!? -gruñó-. ¿No se supone que deberían estar durmiendo? ¿Qué es este desastre? ¡Todo está desordenado!
Pía: Maca, lo que pasa es que no teníamos sueño y, pues, nos quedamos aquí a ver alguna película en televisión para matar un poco el tiempo.
Maca: Ustedes deben respetar los horarios, tengan sueño o no. No pueden andar por la casa así como así a altas horas de la noche.
Valentina: Maca, ya, no nos regañes. Perdonanos, no estabamos cansadas y no pensabamos que quedarnos acá estaba mal.
Maca: Bueno, ya. Váyanse a dormir por favor.
Pía: Bueno, Maca. Discúlpanos.
Valentina: Sí, vamos…
Maca: Un momento -las frenó-. ¿Qué estaban haciendo ustedes dos?
Valentina: ¿Haciendo… haciendo qué? -tragó-.
Pía: ¿Cómo así, Maca? No entiendo.
Maca: Una arriba de la otra…
Pía: Maca, nosotras… -se ruborizó-.
Valentina: Nosotras estabamos jugando, Maca. Yo quería quitarle el control remoto, nada más. Ya, nos vamos -caminó hacia las escaleras rápido-.
Maca: Valentina…
Valentina: ¿Ahora qué, Maca? -volteó-.
Maca: Mañana, después de desayunar, quiero hablar contigo.
Valentina: ¿Sobre qué?
Maca: Sobre un temita. Hablamos luego. Diríjanse a sus habitaciones. Descansen.
Pía: ¿De qué querrá hablarte?
Valentina: No lo sé. Pero no me gusta nada, ni tampoco lo que pensó.
Pía: ¿Pensó? ¿De qué?
Valentina: Lo de recién… nos vio en una situación muy… Tú sabes. No quiero que piense cualquier cosa.
Pía: ¿Sabes qué? En situaciones como ésas, odio las interrupciones. Pero ya, vamos a dormir.
Valentina: Pía, espera, no entiendo. ¿Interrupciones? ¿Qué situación?
Pía: Ay, nada. Es que, cuando tengo sueño hablo cualquier bobada, no me hagas caso.
Valentina: Pero si hace un momento dijiste que no tenías sueño -rió-.
Pía: Era una excusa. La verdad, me sentí pésimo cuando me trataste mal.
Valentina: Ay, Pía, perdóname. Soy una boba.
Pía: No, pero ya. No pasa nada, no será la última vez que discutamos.
Valentina: Bueno, tienes razon. Pero vamos a dormir o Teo saldrá con una pala desde las sombras -rió-.

Valentina y Pía, finalmente, fueron a sus cuartos a descansar. No obstante, éstas no podían dormir. Pía se encontraba leyendo una novela histórica, mientras Valentina estaba con su mp3; luego, tomó su guitarra y empezó a tocar y a cantar. Pía dejó de leer, pero continuaba con el libro en manos. ¿Para qué tendría ella el libro en sus manos y aún abierto si no lo está leyendo? ¡Es obvio! Para disimular lo cuánto estaba mirando a Valentina y disfrutando de su buena música y su voz. Minutos después, Valentina notó la presencia de alguien que la observaba, y cuidadosamente volteó hacia Pía, entonces ésta última rápidamente volvió su mirada hacia el libro y empezó a mover sus labios como si estuviese leyendo silenciosamente.

Valentina: Ya sé que me estabas viendo. No hace falta disimular -echó una sonrisa corta mordiéndose su labio inferior-.
Pía: Bueno, ya… sí, te estaba oyendo.
Valentina: ¿Y qué dices? ¿Te gusta cómo lo hago?
Pía: Sí… me gusta, me gusta mucho… -dijo lenta y pausadamente-.
Valentina: Bueno, mejor dejo de tocar.
Pía: ¡No! Sigue tocando que lo haces muy bien.
Valentina: ¿Te parece? No creo…
Pía: Pues, sí, me parece… Oye, ¿sabes qué hora es?
Valentina: Como horas de… de levantarse. Está tarde.
Pía: Valentina…
Valentina: ¿Qué pasa? -continuó tocando-.
Pía: Tengo un problema.
Valentina: ¿Problema? -dejó la guitarra-. ¿Cuál? Cuéntame -se sentó al lado de Pía-.
Pía: Creo que me está empezando a gustar una persona -dijo mirando fíjamente a Valentina-.
Valentina: ¿En serio? -levantó las cejas sorprendida-. ¿Quién te gusta?

Continuará…


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~ Monday, December 20 ~
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Capítulo nueve

Valentina: ¿Cómo así, Pía? ¿Me tengo que dar cuenta de qué? -preguntó confusa-.
Pía: Pues, no… de nada. De que…
Valentina: ¿De qué, Pía? Me estás poniendo nerviosa.
Pía: De que no debiste tratarme mal, debiste haber hablado conmigo -mintió-.
Valentina: Sí yo sé, Pía. Perdóname, ¿sí?
Pía: Sí, ya. Todo bien, no pasa nada -sonrió-.
Valentina: ¿Vamos a dormir?
Pía: No, Valen. No tengo sueño. Vé tú, yo miraré una película o algo. No sé.
Valentina: Bueno, yo tampoco tengo sueño. Me quedo contigo. Pues, si quieres.
Pía: Me encantaría que te quedes conmigo, Valen -sonrió-.
Valentina: Bueno -se sentó-. ¿Qué quieres ver? -tomó el control remoto-.
Pía: No sé. Lo que tú quieras ver.
Valentina: ¿Te gustan las películas de acción? -preguntó emocionada-.
Pía: Uy -rió-. Pues, no. Pero si a ti te gustan…
Valentina: ¿Qué te gusta a ti?
Pía: Las películas tranquilas, las bonitas… románticas, quizá.
Valentina: ¿¡Romanticas!? ¡Qué aburrida eres, oye! -exclamó-.
Pía: Es que adoro ese tipo de películas -rió-. Bueno y entonces, ¿qué vamos a ver?
Valentina: Pues, lo que haya en la televisión -empezó a hacer zapping-.
Pía: ¡Oye, espera, espera!
Valentina: ¿Qué, qué?
Pía: ¡Regresa unos canales atrás!
Valentina: ¿Este?
Pía: No, ¡regresa uno más!
Valentina: Ya, ¿este?
Pía: Sí. Déjalo ahí.
Valentina: ¿Qué es esto?
Pía: El Código Da Vinci. Amo esta película.
Valentina: ¡Quéeee! ¡Ay, nooo, Pía! ¡Qué aburrida!
Pía: Oye, ¡por quéee! ¡Está buenísima! -empezó a reir-.
Valentina: ¡No, Pía! ¡Cambiala, por favor! ¡Dame el control! -comenzó a correr a Pía por la sala-.
Pía: ¡Oye, no. Espera! ¡Está todo oscuro, nos vamos a caer! -corría-.
Valentina: ¡AAAAAHH! ¡Ven aquí! -lanzó a Pía al sillón y cayó sobre ella-.
Pía: Valentina, ¡no! -reía-.
Valentina: ¡Yaa! Tengo el control, ¡el poder! -rió-.

Valentina, arriba de Pía, comenzó a mirarla fíjamente; al igual que Pía a ella. Con una mirada profunda…

Pía: Valen…
Maca: ¡Niñas! ¿Qué están haciendo? -gritó-.

Continuará…


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~ Friday, December 17 ~
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Capítulo ocho

Valentina: Eh… nosotras a…
Maca: Ni te gastes en explicarme, Valentina. Pía me contó todo.
Valentina: ¿Qué? ¿Pía? -se sorprendió-. ¡Pero si le dije que no dijera nada!
Ana: ¿Ves Val? No fue buena idea.
Valentina: Maca, porfa. Déjala que se quede aquí, porfa -suplicó-.
Maca: Yo no puedo tenerla aquí. Ella no está bajo mi persona. Debe regresar con su familia.
Valentina: ¡Ella no puede regresar, y no va a regresar! ¡Allá la maltratan!
Maca: Yo entiendo eso, Valentina. Pero podrían meterme en serios problemas.
Ana: Ya, mejor yo vuelvo.
Valentina: ¡No! ¡Tú te quedas aquí! -la detuvo-.
Maca: ¡No se puede quedar aquí, Valentina! ¡Respeta un poco, por favor! Yo creo que es mejor que vuelva, hable con su mamá y realice una denuncia contra su padrastro.
Ana: No, de ninguna manera. No voy a denunciarlo.
Maca: Es el camino más inteligente que puedes tomar. Es eso o soportar el maltrato. ¿Qué prefieres? Debes ir a tu casa, no puedes quedarte aquí. Lo siento, Valentina.
Valentina: ¿Lo siento? ¡Lo siento nada, Maca! -se retiró furiosa-.
Maca: En cuanto a ti. Le pedí a uno de mis empleados que te llevara hasta tu casa… Ana, debes hablar con tu mamá y decirle todo.
Ana: Tal vez.
Maca: Hazlo, será lo mejor para ti -sonrió-. Emiliano te acompañará… Cuídala.
Emiliano: Sí, Maca. Yo la llevo.

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Pía: Valentina… -abrió la puerta del cuarto-.
Valentina: ¿Qué quieres? -contestó-.
Pía: Oye, perdóname, ¿sí? Yo no quise…
Valentina: ¿Perdóname? ¿Eso me dices? ¡Cómo quieres que te perdone si me mentiste, Pía!
Pía: No, ¡yo no te mentí, Valentina!
Valentina: Pía… ¡le fuiste a contar todo a Maca! ¿A caso eso no es mentir, ah?
Pía: Es que no tuve otra opción porque…
Valentina: ¿Porque qué? ¿Ah? ¿Qué me vas a inventar ahora, Pía? ¡Porque nada! Vámonos a dormir y ya, ¿okay? ¡Listo!
Maca: Valentina -entró a la habitación-.
Valentina: ¡Ay! ¿Qué, Maca, qué? ¿Me vienes a dar tu sermón? No hace falta, ya entendí. Puedes irte.
Maca: Pía, déjanos solas.
Pía: Sí, Maca. Permiso -se retiró-.
Maca: Tienes que entender, ella no se podía quedar aquí. Yo sé lo malo que es lo que le está pasando a tu amiga pero…
Valentina: Nada, Maca. Ya entendí. Lo que más me molesta es que Pía te contó todo a ti. Me dijo que no diría nada.
Maca: Ella no fue a contarmelo directamente, Valentina…
Valentina: ¿Qué? ¿Entonces cómo… cómo fue? Explícame, no entiendo -se sentó-.
Maca: La descubrí entrando a la casa por la puerta principal y entonces tuvo que decirme lo qué estaba pasando.
Valentina: O sea que…
Maca: O sea que ella me lo contó porque si no decía la verdad se iban a meter en problemas, tanto tú como Pía. Y me pidió, también, que te ayudara pero obviamente no pude aceptar eso.
Valentina: ¿En serio, Maca? ¿Y ahora me lo dices? Yo la traté muy mal a Pía.
Maca: Eso no es culpa mía… tú debes aprender a hablar con la gente como corresponde… Te dejo dormir, buenas noches.

Pía, alterada por el maltrato de Valentina, se quedó en la sala sentada y pensando mientras todas las chicas dormían, incluyendo a Maca y a Teo, y exceptuando a Valentina, quien fue a buscarla ya que no aparecía.

Valentina: Pía… ¿qué haces aquí? Está todo oscuro -encendió una lámpara-.
Pía: Estoy acá sentada, ¿no me ves?
Valentina: Pía, pérdoname. Yo…
Pía: Tú no me dejaste hablar, Valentina.
Valentina: Yo sé. Discúlpame, por favor. Yo no sabía…
Pía: Ya Valen, está todo bien. No pasa nada.
Valentina: Me siento una tarada -se acercó-. Yo pensé que me habías mentido por…
Pía: ¿Por celos? -interrumpió-.
Valentina: Pues… sí. No sé…
Pía: Valentina, ¿tú no te das cuenta, cierto?
Valentina: ¿De qué me tengo que dar cuenta?

Continuará…


~ Monday, December 13 ~
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Capítulo siete

Valentina: Ah, ya… Ya, ya entiendo todo. Lo que pasó ayer era por esto, ¿cierto?
Pía: No, lo que pasa es que, pues de pronto pensé que entre tú y ella había algo más que una amistad, lo supuse.
Valentina: Es que la gente siempre supone cosas. Fresca, estoy acostumbrada.
Pía: No te molestes conmigo, ¿sí?
Valentina: Ya, Pía. Fresca, no es la primera vez que alguien me pregunta eso… Y para sacarte la duda: no, entre ella y yo no pasa nada. Somos algo más que amigas, sí, porque somos hermanas.
Pía: Bueno… de todas formas perdoname ¿sí?
Valentina: Pía, ya. No pasa nada… Ya es tarde, tenemos que volver a la casa de Maca. Vamos a buscar a las demás.

______________________________________________________________

Adela: Oigan, ¡las buscamos por todas partes!
Valentina: Pues, nosotras también.
Pía: Ya debemos regresar. Está tardísimo.
Nina: ¡No quiero volver a esa cárcel! Estaba muuuy bien con mis fans, firmando autógrafos, sacandome fotos. Me corrieron por todas partes.
Marisa: Ay, sí… Nina, yo te juro que, nunca, pero nunca en toda mi vida corrí tanto como hoy -dijo agotada-.
Nina: Pues bien por ti, habrás bajado esos kilos que nunca en tu vida pudiste bajar -rió-.
Greta: Bueno ya. Regresemos o Maca nos va a regañar.
Adela: Sí, ¡y ése taxi es mío! -corrió hacia el taxi-. ¡Adiós!
Valentina: Y ése… ¡es mío!
Nina: Nooooooooo. ¡Vete en tu camión, oye!
Greta: Ay please, déjanos. Estoy agotada.
Marisa: Yo no aguanto más, ¡mis pies están como muertitos!
Nina: Pleaaaaaaaaaase, Valentina. Espera el siguiente con Pía.
Pía: Ya, déjalas. No quiero soportarlas.
Valentina: Okay. Súbanse.
Greta: Gracias, Valentina -subieron al taxi-.

Valentina: Ahora a esperar -se sentó en el suelo-.
Pía: Sí, toca esperar… Hermosa noche, ¿no?
Valentina: Seh, y cálida.
Pía: Oye, ¿pasaste por la casa de tus papás?
Valentina: Sí pero sólo un rato, ya me hartaban.
Pía: Con el juguito, la comidita y todo lo demás, ¿cierto? -río-.
Valentina: Uy, sí. Y con los ”¡te extraño!”, ”¿cómo la estás pasando?”, ‘‘¿estás bien?”. Tú sabes.
Pía: Sí, te entiendo -sonrió-.
Valentina: ¡Oye, allí hay un taxi! ¡Corramos!

Valentina y Pía subieron al taxi rumbo a Casa Maca, y al llegar, en la calle, Valentina se encontró con la visita de Ana.

Valentina: Ana, ¿pero tú que estás haciendo aquí?
Ana: Escapé de mi casa, Val. Ya no quiero estar allí. Ayúdame.
Valentina: Fresca, te voy a ayudar… te vamos a ayudar, ¿no es cierto Pía?
Pía: Nosotras no la podemos ayudar en nada, Valentina.
Valentina: Claro, ¡claro que podemos! Y lo haremos. Se puede quedar aquí.
Pía: No, Valentina. ¡Si Maca se llega a enterar nos deja por lo menos siete años más ahí metidas!
Valentina: Pía, por favor. Ella no puede regresar a su casa, puede pasarle algo.
Ana: Deja, Valen. Yo me voy.
Valentina: No, no, no, no -frenó a Ana-. ¡Tú te quedas aquí! ¿Bueno? ¡Pía nos va a ayudar!
Pía: ¿Qué es lo que te pasó allá en tu casa, ah?
Ana: Mi padrastro de nuevo, supongo que conoces la historia. Mi mamá no estaba en la casa, él me encerró pero yo me salí por la ventana y me escapé.
Pía: ¿Por qué mejor no lo denuncias?
Ana: No, no. Yo no puedo denunciarlo, no.
Valentina: Ana, tal vez Pía tenga razón. Mejor dicho, ¡la tiene! Tú no puedes seguir así, ¡no dejes que abuse de ti!
Pía: Yo no sé, pero acá no se puede quedar.
Valentina: Pero, ¡Pía! -pensó-. Pía… Pía tiene razón, Ana, lo mejor es que debas irte.
Ana: ¿Tan rápido cambias de opinión? Igual tienes razón, Val.
Valentina: Ana… -hizo un gesto-. Te acompañaré hasta la esquina, ¿bueno?
Pía: Valentina, ¿qué estás tramando? ¿Te vas a escapar?
Valentina: No, Pía. ¿Adónde podré irme si lo hago, ah? Fresca, vé para la casa, la acompaño y vuelvo.
Pía: Valentina…
Valentina: Pía, ¿confías en mí? -la tomó de los hombros-. Creéme, por favor. La acompaño y ya.
Pía: Está bien, no te vayas a escapar Valen. Te espero adentro.
Valentina: Gracias, Pía… Vamos Ana.

Ana: ¿Qué intentas hacer, Valen?
Valentina: Vas a entrar a la casa, pero nadie lo sabrá, ¿bueno?
Ana: Ay, no, mejor no, Valen. Me parece muy arriesgado. Ya bastantes problemas tuviste por mi culpa.
Valentina: No, por culpa tuya no. ¡Por culpa de tu padrastro! Confía en mí, ¿bueno?. Te quedarás unos días, hasta que sea necesario.
Ana: ¿Y si nos descubren?
Valentina: Eso no pasará… Ya, regresemos al portón a ver si ya entró Pía.
Ana: No se ve nada, está todo oscuro.
Valentina: No encendieron los focos. Mejor entremos.
Ana: Valen, mejor no. Yo mejor me voy para mi casa.
Valentina: Ana, ¡no! No hay nadie, sígueme, vamos a entrar por la puerta de atrás.
- ¿Adónde creen que van?

Continuará…


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~ Sunday, December 12 ~
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Capítulo seis

Valentina: ¿Qué?
Pía: Eh…
Valentina: ¿Por qué quieres que te hable de Ana? No entiendo, ¿a qué va eso?
Pía: No, nada. Pues, es que quería que me contaras más sobre ella.
Valentina: ¿Sobre qué?
Pía: Pues, no sé.
Valentina: Ay Pía, no entiendo.
Pía: Cuéntame de ustedes dos.
Valentina: ¿De nosotras? ¿Qué quieres saber?
Pía: Pues… cómo es su relación, cómo se conocieron.
Valentina:
Pía: Ay, ya. No me hagas caso.
Valentina: Es que, no, no es eso. Lo que no entiendo es a qué viene la pregunta.
Pía: A nada. Ya, olvídalo. Bajemos a cenar.

La noché calló. Las chicas cenaron, acompañadas por la recién llegada, Marisa. Maca les dejó el fin de semana libre a las chicas y al llegar el sábado, todas salieron.

Maca: Niñas, sus taxis están afuera esperando. Les ruego y sueño con que vuelvan, esto que les doy es una muestra de confianza hacia ustedes. Todas tomen sus telefonos celulares, y mantenganse comunicadas conmigo y entre ustedes mismas. Cualquier inconveniente, ya saben. Las quiero a todas a las siete de la tarde aquí mismo. Teo las acompañará hasta la calle.
Adela: Sí mami, volveremos a esa hora. Puntal -dijo con tono infantil-.
Greta: Gracias, Maca. Prometo volver.
Maca: Eso espero, Greta. Eso espero.
Nina: ¡Yo iré a firmar muchos autógrafos!
Marisa: ¡Ay sí! Va a estar bueno juntas.
Nina: ¿Y quién dijo que tú irías conmigo, ah?
Valentina: Oye, no la trates mal. Es la única ninafan que te queda.
Nina: ¡Tú cállate que nadie te pidió opinión! ¡Envidiosa!
Valentina: ¿Envidiosa de poca fama? Nah, no lo creo…
Teo: ¡Basta de discusiones, por favor! Vengan, vengan, no hagan que Maca se arrepiente de lo que está haciendo… Maca, ¿tú estás segura? Es que estas niñas no son de confiar.
Maca: Tranquila, Teo. Ellas volverán.
Teo: Yo no sé como puedes estar tan tranquila con estas seis afuera, ¡no lo entiendo!

Pía: ¿A dónde vas a ir?
Valentina: Me voy a encontrar con Ana.
Pía: Ah… Pues, qué bien.
Valentina: ¿Tú?
Pía: ¿Yo qué?
Valentina: ¡Pía! ¿Estás dormida? -rió-. ¿Adónde irás?
Pía: Pues, no sé… iré a mi casa, supongo.
Valentina: Yo ni loca voy para mi casa.
Pía: Oye, si quieres nos podemos encontrar luego.
Valentina: Quizás. Luego vemos. ¡Chau!

Todas las chicas subieron a sus taxis. Adela se encontró con sus tres amigos: Piti, Fatu y Axel, mientras Greta partió rumbo a su hogar. Nina fue con Marisa a una plaza. Valentina se encontró con Ana en un shopping -a escondida de sus padres-, pues no la dejan verse con Valentina. Pía fue para su casa, a estar con su Madre, aunque ése era el último lugar al cual hubiese querido ir.

_____________________________________________________________

Valentina: ¡Hey! ¡Ana! -gritó-. ¡Aquí estoy!
Ana: ¡Hey Valentona! -la abrazó-.
Valentina: ¿Cómo has estado bebé? Te extrañé.
Ana: Yo a ti. Y estuve pésimo, la verdad.
Valentina: Tu padrastro, ¿cierto?
Ana: Sí, eso y mi mamá que no abre los ojos.
Valentina: Lo siento mucho. Pero ya, disfrutemos el momento. Estamos juntas y no hay que ponerle peso a lo demás.
Ana: Supongo que tienes razón. ¿Tomamos un helado?
Valentina: Suena rico. ¡Yo invito!

_____________________________________________________________

Pía: Mamá… llegué -apoyó las llaves sobre la mesa-.
Diana: Hola mi amor.
Pía: Hola -besó su mejilla-.
Diana: No sabes lo cuánto te extrañé, mi amor. ¿Cómo estás?
Pía: ¿En verdad te interesa saberlo?
Diana: Pía, no empieces con el malhumor. ¡Claro que me interesa! -acarició a Pía-.
Pía: ¿Y qué? ¿Qué estabas haciendo recién?
Diana: Estaba mensajeandome con un hombre.
Pía: Ah no pues, qué raro. ¿Quién es?
Diana: Lo conocí ayer en un bar. Te gustará conocerlo.
Pía: ¿Tú no has aprendido nada, no? Tú no eres mi amiga, ¡eres mi mamá! O por lo menos eso quisiera creer…
Diana: ¿Qué tiene de malo buscar el amor, Pía? Bájale.
Pía: No tiene nada de malo, pero eso no es buscar el amor. Cada día vienes con un tipo distinto, y me lo cuentas como si tuvieras quince años.
Diana: Ya Pía…
Pía: No, ya nada. No sé ni para qué vine, si lo único que te importan a ti son los tipos -se fue-.
_____________________________________________________________

Ana: Ya es tarde, Val. Tengo que irme para mi casa.
Valentina: No… ¿Ya? Es temprano.
Ana: Bueno, solo una horita más, ¿bueno?
Valentina: ¡Okay!
(suena el celular)
Valentina: Esperame un momentico.
Ana: Está bien.
Valentina: ¿Bueno?
Pía: Hola, Valen.
Valentina: ¿Pía?
Pía: Sí, soy yo.
Valentina: ¡Hola! ¿Qué onda?
Pía: Te llamaba para que vengas al parque de diversiones. Adela me envió un texto diciendome que estaban todas allí.
Valentina: ¿Todas juntas? ¡Qué raro!
Pía: Sí, muy raro, cierto. Oye, ¿vienes?
Valentina: Pía es que… ahorita estoy con Ana.
Pía: Pues, si quieres, pues puedes venir con ella.
Valentina: Aguarda, yo le pregunto - Oye, ¡Ana!
Ana: ¿Qué pasa, Val?
Valentina: ¿Qué tal si vamos al parque de diversiones?
Ana: Suena bien. ¡Vamos!
Valentina: Okay, súper - Eh… Pía.
Pía: No quiere, ¿cierto? Pues las dejo...
Valentina: ¡No! Oye, no. ¡Espera! Nada de eso, no. Ella dijo que sí.
Pía: Ah, ya.
Valentina: Ya vamos para allá. ¿Dónde nos encontramos?
Pía: Están todas en la entrada, esperandonos.
Valentina: Okay. ¡Ya salgo! Bye.
Pía: Valentina…
Valentina: ¿Sí? ¿Qué… qué pasa?
Pía: No, nada. Solo que, tengas cuidado en el camino.
Valentina: ¡Fresca! -rió-. No pasa nada. Nos vemos allá.
Pía: Listo.

Ana y Valentina se dirigieron hasta el parque de diversiones donde Pía y las chicas las estaban esperando. Al llegar, todas recibieron a Ana y fueron juntas a los juegos. Luego se separaron. Ana y Valentina acompañaron a Pía hasta el baño, y pasó lo que Valentina menos se esperaba: la llegada de los padres de Ana.

Valentina: ¿Qué le molesta que su hija esté conmigo, señora?
Mamá de Ana: Me molesta y mucho. Ana, tú no debes estar con esta desadaptada que golpeó a tu padre.
Ana: ¿Padre? Él ni siquiera es mi papá. Y Valentina no es ninguna desadaptada.
Mamá de Ana: Pues te callas y vienes con nosotros. No la quiero volver a ver cerca de mi hija, ¿entendió?
Valentina: Si Ana quiere estar cerca mío, lo hará.
Ana: Ya, Valen. No importa, hablamos luego.
Valentina: Perdóname.
Ana: No, Val. No tienes que pedirme perdón. Hablamos luego, ¿sí?
Valentina: Cuidate bebé -se despidió-.

Valentina: Yo te juro que no entiendo, ¡no entiendo a esa gente!
Pía: Qué duro. Pobre Ana.
Valentina: Me da mucha rabia, mucha… Oye, cambiando de tema, ¿tú qué hiciste en tu casa?
Pía: Soporté a mi mamá -echó una corta risa-.
Valentina: Las mamás, cuando no las ves seguido, son todas unas pesadas. Te vienen con el juguito, la comidita, y la…
Pía: No, no es eso -interrumpió-. Lo que pasa es que, la soporté con sus chiquilinadas.
Valentina: ¿Cómo así, Pía? No entiendo.
Pía: Mi mamá piensa que aún tiene quince años. Ya sabes, la desesperación de los cuarenta. Me trata como a una amiga, yo soy huérfana, no tengo mamá.
Valentina: Uy, qué fuerte. Mi mamá es pesada pero todo lo contrario a eso. ¿Eso tiene algo que ver con el por qué estás en Casa Maca?
Pía: Sí, pues… en parte. Gracias a sus bobadas pasó algo que me llevó a Casa Maca. Pero no por la orden de un juez.
Valentina: ¿Qué? Pía, ¿tú no estás por orden del juez?
Pía: No, Valen. Lo mío fue distinto. Horrible.
Valentina: Fresca. No me cuentes ahora si no quieres.
Pía: Detesto mi vida, ¿sabes? Pero déjame contarte.
Valentina: Pía, tranquila. No me cuentes nada ahora si no estás preparada para hacerlo, ¿bueno? Calma -la abrazó-.
Pía: Valentina…
Valentina: ¿Qué pasa?
Pía: ¿Tú tienes algo con Ana?