Valentina: ¿Qué?
Pía: Eh…
Valentina: ¿Por qué quieres que te hable de Ana? No entiendo, ¿a qué va eso?
Pía: No, nada. Pues, es que quería que me contaras más sobre ella.
Valentina: ¿Sobre qué?
Pía: Pues, no sé.
Valentina: Ay Pía, no entiendo.
Pía: Cuéntame de ustedes dos.
Valentina: ¿De nosotras? ¿Qué quieres saber?
Pía: Pues… cómo es su relación, cómo se conocieron.
Valentina: …
Pía: Ay, ya. No me hagas caso.
Valentina: Es que, no, no es eso. Lo que no entiendo es a qué viene la pregunta.
Pía: A nada. Ya, olvídalo. Bajemos a cenar.
La noché calló. Las chicas cenaron, acompañadas por la recién llegada, Marisa. Maca les dejó el fin de semana libre a las chicas y al llegar el sábado, todas salieron.
Maca: Niñas, sus taxis están afuera esperando. Les ruego y sueño con que vuelvan, esto que les doy es una muestra de confianza hacia ustedes. Todas tomen sus telefonos celulares, y mantenganse comunicadas conmigo y entre ustedes mismas. Cualquier inconveniente, ya saben. Las quiero a todas a las siete de la tarde aquí mismo. Teo las acompañará hasta la calle.
Adela: Sí mami, volveremos a esa hora. Puntal -dijo con tono infantil-.
Greta: Gracias, Maca. Prometo volver.
Maca: Eso espero, Greta. Eso espero.
Nina: ¡Yo iré a firmar muchos autógrafos!
Marisa: ¡Ay sí! Va a estar bueno juntas.
Nina: ¿Y quién dijo que tú irías conmigo, ah?
Valentina: Oye, no la trates mal. Es la única ninafan que te queda.
Nina: ¡Tú cállate que nadie te pidió opinión! ¡Envidiosa!
Valentina: ¿Envidiosa de poca fama? Nah, no lo creo…
Teo: ¡Basta de discusiones, por favor! Vengan, vengan, no hagan que Maca se arrepiente de lo que está haciendo… Maca, ¿tú estás segura? Es que estas niñas no son de confiar.
Maca: Tranquila, Teo. Ellas volverán.
Teo: Yo no sé como puedes estar tan tranquila con estas seis afuera, ¡no lo entiendo!
Pía: ¿A dónde vas a ir?
Valentina: Me voy a encontrar con Ana.
Pía: Ah… Pues, qué bien.
Valentina: ¿Tú?
Pía: ¿Yo qué?
Valentina: ¡Pía! ¿Estás dormida? -rió-. ¿Adónde irás?
Pía: Pues, no sé… iré a mi casa, supongo.
Valentina: Yo ni loca voy para mi casa.
Pía: Oye, si quieres nos podemos encontrar luego.
Valentina: Quizás. Luego vemos. ¡Chau!
Todas las chicas subieron a sus taxis. Adela se encontró con sus tres amigos: Piti, Fatu y Axel, mientras Greta partió rumbo a su hogar. Nina fue con Marisa a una plaza. Valentina se encontró con Ana en un shopping -a escondida de sus padres-, pues no la dejan verse con Valentina. Pía fue para su casa, a estar con su Madre, aunque ése era el último lugar al cual hubiese querido ir.
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Valentina: ¡Hey! ¡Ana! -gritó-. ¡Aquí estoy!
Ana: ¡Hey Valentona! -la abrazó-.
Valentina: ¿Cómo has estado bebé? Te extrañé.
Ana: Yo a ti. Y estuve pésimo, la verdad.
Valentina: Tu padrastro, ¿cierto?
Ana: Sí, eso y mi mamá que no abre los ojos.
Valentina: Lo siento mucho. Pero ya, disfrutemos el momento. Estamos juntas y no hay que ponerle peso a lo demás.
Ana: Supongo que tienes razón. ¿Tomamos un helado?
Valentina: Suena rico. ¡Yo invito!
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Pía: Mamá… llegué -apoyó las llaves sobre la mesa-.
Diana: Hola mi amor.
Pía: Hola -besó su mejilla-.
Diana: No sabes lo cuánto te extrañé, mi amor. ¿Cómo estás?
Pía: ¿En verdad te interesa saberlo?
Diana: Pía, no empieces con el malhumor. ¡Claro que me interesa! -acarició a Pía-.
Pía: ¿Y qué? ¿Qué estabas haciendo recién?
Diana: Estaba mensajeandome con un hombre.
Pía: Ah no pues, qué raro. ¿Quién es?
Diana: Lo conocí ayer en un bar. Te gustará conocerlo.
Pía: ¿Tú no has aprendido nada, no? Tú no eres mi amiga, ¡eres mi mamá! O por lo menos eso quisiera creer…
Diana: ¿Qué tiene de malo buscar el amor, Pía? Bájale.
Pía: No tiene nada de malo, pero eso no es buscar el amor. Cada día vienes con un tipo distinto, y me lo cuentas como si tuvieras quince años.
Diana: Ya Pía…
Pía: No, ya nada. No sé ni para qué vine, si lo único que te importan a ti son los tipos -se fue-.
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Ana: Ya es tarde, Val. Tengo que irme para mi casa.
Valentina: No… ¿Ya? Es temprano.
Ana: Bueno, solo una horita más, ¿bueno?
Valentina: ¡Okay!
(suena el celular)
Valentina: Esperame un momentico.
Ana: Está bien.
Valentina: ¿Bueno?
Pía: Hola, Valen.
Valentina: ¿Pía?
Pía: Sí, soy yo.
Valentina: ¡Hola! ¿Qué onda?
Pía: Te llamaba para que vengas al parque de diversiones. Adela me envió un texto diciendome que estaban todas allí.
Valentina: ¿Todas juntas? ¡Qué raro!
Pía: Sí, muy raro, cierto. Oye, ¿vienes?
Valentina: Pía es que… ahorita estoy con Ana.
Pía: Pues, si quieres, pues puedes venir con ella.
Valentina: Aguarda, yo le pregunto - Oye, ¡Ana!
Ana: ¿Qué pasa, Val?
Valentina: ¿Qué tal si vamos al parque de diversiones?
Ana: Suena bien. ¡Vamos!
Valentina: Okay, súper - Eh… Pía.
Pía: No quiere, ¿cierto? Pues las dejo...
Valentina: ¡No! Oye, no. ¡Espera! Nada de eso, no. Ella dijo que sí.
Pía: Ah, ya.
Valentina: Ya vamos para allá. ¿Dónde nos encontramos?
Pía: Están todas en la entrada, esperandonos.
Valentina: Okay. ¡Ya salgo! Bye.
Pía: Valentina…
Valentina: ¿Sí? ¿Qué… qué pasa?
Pía: No, nada. Solo que, tengas cuidado en el camino.
Valentina: ¡Fresca! -rió-. No pasa nada. Nos vemos allá.
Pía: Listo.
Ana y Valentina se dirigieron hasta el parque de diversiones donde Pía y las chicas las estaban esperando. Al llegar, todas recibieron a Ana y fueron juntas a los juegos. Luego se separaron. Ana y Valentina acompañaron a Pía hasta el baño, y pasó lo que Valentina menos se esperaba: la llegada de los padres de Ana.
Valentina: ¿Qué le molesta que su hija esté conmigo, señora?
Mamá de Ana: Me molesta y mucho. Ana, tú no debes estar con esta desadaptada que golpeó a tu padre.
Ana: ¿Padre? Él ni siquiera es mi papá. Y Valentina no es ninguna desadaptada.
Mamá de Ana: Pues te callas y vienes con nosotros. No la quiero volver a ver cerca de mi hija, ¿entendió?
Valentina: Si Ana quiere estar cerca mío, lo hará.
Ana: Ya, Valen. No importa, hablamos luego.
Valentina: Perdóname.
Ana: No, Val. No tienes que pedirme perdón. Hablamos luego, ¿sí?
Valentina: Cuidate bebé -se despidió-.
Valentina: Yo te juro que no entiendo, ¡no entiendo a esa gente!
Pía: Qué duro. Pobre Ana.
Valentina: Me da mucha rabia, mucha… Oye, cambiando de tema, ¿tú qué hiciste en tu casa?
Pía: Soporté a mi mamá -echó una corta risa-.
Valentina: Las mamás, cuando no las ves seguido, son todas unas pesadas. Te vienen con el juguito, la comidita, y la…
Pía: No, no es eso -interrumpió-. Lo que pasa es que, la soporté con sus chiquilinadas.
Valentina: ¿Cómo así, Pía? No entiendo.
Pía: Mi mamá piensa que aún tiene quince años. Ya sabes, la desesperación de los cuarenta. Me trata como a una amiga, yo soy huérfana, no tengo mamá.
Valentina: Uy, qué fuerte. Mi mamá es pesada pero todo lo contrario a eso. ¿Eso tiene algo que ver con el por qué estás en Casa Maca?
Pía: Sí, pues… en parte. Gracias a sus bobadas pasó algo que me llevó a Casa Maca. Pero no por la orden de un juez.
Valentina: ¿Qué? Pía, ¿tú no estás por orden del juez?
Pía: No, Valen. Lo mío fue distinto. Horrible.
Valentina: Fresca. No me cuentes ahora si no quieres.
Pía: Detesto mi vida, ¿sabes? Pero déjame contarte.
Valentina: Pía, tranquila. No me cuentes nada ahora si no estás preparada para hacerlo, ¿bueno? Calma -la abrazó-.
Pía: Valentina…
Valentina: ¿Qué pasa?
Pía: ¿Tú tienes algo con Ana?